100K de barro

Los 100K de Uruguay Natural volvieron a ser una fiesta. Una enorme cantidad de competidores se encontraron en la largada para lo que es un evento ya legendario. Como ha sido ya una constante en estos meses, el clima ha jugó en contra en los eventos al aire libre. Pero esta carrera habÃa que hacerla si o si. Y para el que quiere barro, dos platos: lluvia tras lluvia durante toda la semana, dejando un gran charco de lodo y agua que medirÃa unos 90 y pico de kilómetros de lo que fue uno de las carreras más difÃciles de la temporada, por lo agotadora que significó la misma.
El clima multiplicó los puntos donde cuatro gotas forman un lodazal y en muchos casos, circular era equivalente a rodar con los frenos puestos. Si en circunstancias normales se requiere resistencia, aquà tambien hubo que usar la pericia redobladamente. Quien haya pasado por el Betete sin bajarse de la bici por favor que nos cuente como hizo. PodÃan oirse los más extrañas notas que exclamaban bicicletas despues que el agua y el fango habÃan lavado hasta el último residuo de aceite de la transmisión y la cadena. Piedras golpeando rayos y llantas sonaban como una loca percusión de algún concierto desenfrenado.
Los calambres estuvieron a la orden del dÃa.
En fin…
Viendolo en perspectiva, si no hubiera llovido, habrÃa estado aburrido. Y este es el punto donde este deporte se diferencia de los otros: cada carrera te sorprende, porque cada una es un mundo donde uno no sabe que esperar.
Un mundo aparte que te permite alejarte del trabajo, del estudio y olvidarte un rato de todas esas cosas rutinarias para hacer algo único: andar en MTB.

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